Un narco violento que está en la mira

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Un narco violento que está en la mira

Mensaje por karla el Lun Dic 06, 2010 12:15 pm


Germán Torres, quien plagió al estadounidense Félix Batista, también era gente del "L 40", pero lo mandó a matar por secuestrar sin su permiso.
Foto: Archivo



Miguel Treviño Morales, considerado formador de criminales, entrenó a Sigifredo Nájera, "El Canicón", operador del Cártel del Golfo.
Foto: Archivo

Es el segundo de Los Zetas, sólo por detrás de Heriberto Lazcano; se le considera el responsable de la guerra contra el Cártel del Golfo

REFORMA / Redacción

Ciudad de México (6 diciembre 2010).- Pasajes como el siguiente definen a Miguel Treviño Morales, uno de los responsables de la violencia que azota a Nuevo León y Tamaulipas:

Sucedió en la residencia número 34 del Andador 52, en la Colonia Benito Juárez de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en 2005.

Tan sólo en esa casa había 34 personas secuestradas y ordenaron quitarles las vendas de los ojos, pero no las esposas.

Todos habían sido "levantados" y llevados a la casa de seguridad por la Policía Municipal.

Acababa de entrar un tipo de uniforme negro de Fuerzas Especiales, acompañado de un séquito de escoltas con armas largas.

"Había llegado Miguel Treviño, al cual le apodan 'El 40'; una vez ya dentro de la casa dejó libres a unas personas y separó a otro de los secuestrados que le llamaban Felipe López o 'El Güerillo', diciéndole 'El 40', que lo iba a matar por ser contrario, es decir por pertenecer a otra organización criminal, procediendo a ponerlo en medio de la casa y a los demás secuestrados a su alrededor, nos dijo que quería que presenciáramos cómo mataban a la contra", relata Miguel Ángel Ábrego Chávez, un colaborador de "El 40".

"El Maco", uno de los hombres de Treviño, usó tres cinturones para sujetarle las dos muñecas y el cuello al muchacho de 17 años. Pero el joven se revolvió para resistir el estrangulamiento, pese a que sólo les daban de comer un sandwich y un vaso con agua al día para mantenerlos débiles e indefensos.

Ante la oposición, "El Poli" auxilió para someterlo.

Miguel Treviño sacó de entre sus ropas un cuchillo.

"¿Quién de ustedes sabe dónde está el corazón?", preguntó el "L 40" a su auditorio de plagiados, recuerda Ábrego.

"Al tenerlo (a Felipe López) con las manos extendidas, Miguel Treviño sacó un cuchillo y lo clavó en el corazón de la persona, quien murió de volada", detalla Marco Antonio Tapia Escobedo, otro subordinado de Treviño, quien ni se inmutó ante el acto que acababa de presenciar.

Enseguida, "El 40" se paró frente a un secuestrado al que le decían "El Ruco", entrado en pánico ante la escena.

- ¿Cuántos años tienes?, cuestionó Treviño.

- 52, respondió el hombre.

"Ya has vivido mucho, tienes que acompañar al muchacho", le dijo al plagiado, según un mecánico secuestrado en la misma casa.

El cadáver amordazado de "El Ruco" y el del muchacho terminaron en la cajuela de un vehículo compacto.

Como ésta, hay decenas de historias sanguinarias que abundan en los expedientes que en el último lustro han armado las autoridades de México y Estados Unidos contra Miguel Treviño Morales "El L 40", número dos de Los Zetas.

Para funcionarios de corporaciones de Estados Unidos, Treviño es el más salvaje de los actores principales del tráfico de drogas en México.

Un criminal que cruzó una línea que nadie se había atrevido con la Unión Americana, al desaparecer a varios de sus ciudadanos, llevar las ejecuciones a su territorio y ser el cerebro del inédito ataque a su Consulado en Monterrey.

Treviño nunca hubiera llegado a ser un factor de inestabilidad para Tamaulipas y la frontera con Estados Unidos, de no ser porque logró su libertad cuando fue detenido en Dallas, hace poco más de una década. Cuando era un muchacho flaco al que le decían "Miguelito".

En una década, este criminal pasó de ser un factor de unión para el Cártel del Golfo, a detonante de una guerra intestina.

Quienes lo buscan, hoy saben que persiguen a un sujeto que mata por mujeres, que paraliza ciudades con bloqueos viales, que probablemente asesinó a un familiar de Julio César Godoy y un hermano de Édgar Valdez "La Barbie" o que su protección quizá llegaba a las Policías Federal, del DF, Edomex y la SIEDO.

Treviño es de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Nació el 28 de junio de 1973, aunque también se han hallado credenciales con fechas como el 18 de noviembre de 1970, 25 de enero de 1973 y 17 de julio de 1976.

Siempre se ha dicho que perteneció al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, pero no aparece en los registros que la Secretaría de la Defensa Nacional ha hecho públicos sobre decenas de Zetas.

En Estados Unidos los registros de Miguel Treviño se remontan a más de una década, cuando le apodaban "Miguelito" o "Miguelón" y fue capturado por el Departamento del Sheriff en Dallas. Aquella vez las autoridades lo soltaron.

Después, el 1 de agosto del 2000, la Corte Federal del Distrito Norte de Texas, con sede en Dallas, ordenó su captura por posesión con intento de distribución de drogas, con base en el caso 3:00-CR-00311-P-AH.

El 28 de junio de 2002 el caso de Treviño, Fernando y Sandra Rincón fue asignado por separado a otro juez.

Y el 16 de mayo de 2008 el fiscal Richard Roper retiró los cargos contra el tamaulipeco, quien nunca fue detenido por esta acusación. El 13 de marzo de ese año se anunció una nueva aprehensión contra Treviño en la Corte Federal del Distrito de Columbia.

Repartió sobornos a policías

A través de un empresario regiomontano, el número dos de "Los Zetas" Miguel Treviño Morales "El L 40", pagaba sobornos en la Ciudad de México a las Policías Federal, del Estado de México, del DF, del municipio de Ecatepec y quizá hasta a mandos de la SIEDO.

La acusación procede de un colombiano que estaba preso en Estados Unidos, por complicidad con el "L 40", y que hoy goza de las garantías del programa de protección a testigos.

El 29 de enero de 2009, el testigo declaró en el Consulado de México en Nueva York que "El L 40" desembolsó entre junio y diciembre de 2007 varios millones de dólares para pagar la protección que las distintas corporaciones le brindaba a Los Zetas.

"Durante esos días me pidió ('El L 40') que le entregara más dinero y yo le llamaba a mi primo y en varios momentos me decía que era dinero, para la Policía Federal eran 150 mil dólares al mes; para la Policía de Ecatepec 100 mil dólares.

"Para la Policía estatal del Edomex eran 100 mil dólares y para la Policía Ministerial del DF eran 100 mil dólares; me dijo que en diciembre del mismo año teníamos que darle otros 3 millones de dólares para 'El Profesor', expuso en su testimonio.

El testigo colombiano asegura que Treviño hizo sus primeros arreglos en el DF, después de que en mayo de aquel año firmaran la paz Los Zetas con Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas". El 15 de junio de 2007, "El L 40" llegó a la capital para quedarse unos días.

"A raíz de ello, Miguel Treviño regresa a la Ciudad de México y comienza a tener muchas reuniones, me comenta que las tenía con políticos, policías y gente de la PGR, yo lo llevaba y me quedaba afuera de esas oficinas esperándolo para cuando regresara".

De acuerdo con el testigo protegido, a Treviño le facilitaron en el DF el contacto con un empresario que era el intermediario de los pagos de sobornos a funcionarios de las distintas instituciones policiales y ministeriales.

Era un hombre de negocios al que le decían "Manuelito" y al que el testigo describe como "dueño de una cadena muy grande en el norte del país de venta de carnes, cajas como portafolios y su principal sucursal se encuentra en la ciudad de Monterrey, Nuevo León".

El testigo dijo que "Manuelito" debía tener unos 40 años, 1.75 metros de estatura, aspecto robusto, blanco, cabello negro corto, ojos cafés oscuro, con peinado hacia atrás y de modales y vestir refinados. En el DF circulaba en un Grand Marquis azul marino.

Además, dijo que recordaba que el 20 o 22 de junio de 2007 manejó un Toyota Corolla gris para llevar a Treviño al Angus de Satélite, donde sostuvo su primera cita con "Manuelito" a las 23:00 horas.

El testigo se quedó en el estacionamiento, hasta que 20 minutos después "El L 40" le llamó por Nextel para ordenarle que solicitara con su gente la suma de 3 millones de dólares. Pasaron 30 minutos y llegó Andrés, primo del testigo, con la maleta de dinero para "Manuelito".

A partir de entonces, dice el testigo, Miguel Treviño comenzó a hablar con frecuencia por radio Nextel con un sujeto apodado "El Profesor" y a tener copias de averiguaciones previas de la SIEDO en curso.

En su declaración, el testigo colombiano también menciona que debían entregar el dinero a un tal "Pofesor", quien a su vez lo invertiría con su hermano para construir casas.

Según el testigo protegido, el 2 de junio de 2008 estaba en la SIEDO ya como tal y reconoció la voz del "Profesor" en la de Noé Ramírez Mandujano, entonces titular de la subprocuraduría. Hoy este funcionario está en la cárcel.
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