Enfrenta Ciudad Mier discurso y realidad

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Enfrenta Ciudad Mier discurso y realidad

Mensaje por karla el Vie Dic 03, 2010 11:03 am






Dicen comerciantes y dueños de negocios acumular 10 meses de crisis por tiroteos

EL NORTE/ Staff

Ciudad Mier, Tamaulipas (3 diciembre 2010).- El regreso a la normalidad de esta ciudad, proclamado desde el centro por el Gobierno federal, sólo existe en los discursos.

El municipio sigue siendo un pueblo fantasma, la gente no sale a las calles y la actividad económica y comercial es casi nula, pese a que las autoridades federales insisten en que la población ha vuelto a las actividades normales.

Miles de personas abandonaron a principios de noviembre este municipio por el acoso del narco.

Tras estos hechos, el 17 de noviembre el Ejército, la Marina y la Policía Federal enviaron tropas a la zona noreste de Tamaulipas, para efectuar operativos en Nuevo Laredo, Nueva Ciudad Guerrero, Ciudad Mier, Ciudad Miguel Alemán, Camargo, Ciudad Gustavo Díaz Ordaz y Reynosa.

Diez días después, el 27 de noviembre, mandos del Ejército y la Marina aseguraron que Mier estaba siendo rescatado y poco a poco volvía a sus actividades normales, tras reforzarse la vigilancia con más de 3 mil elementos.

El martes, Alejandro Poiré, Secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, aseguró que Ciudad Mier ya había vuelto a la normalidad.

"En particular Ciudad Mier, gracias a la acción disuasiva de la fuerza federal, las autoridades locales, así como las escuelas, comercios y pequeños negocios, realizan sus actividades con normalidad", dijo hace tres días en conferencia de prensa en Los Pinos.

"Se ha iniciado un proceso de retorno de las familias que abandonaron temporalmente sus hogares ante el recrudecimiento de la violencia entre bandas criminales ocurrido el mes pasado (septiembre)".

Incluso el Presidente Felipe Calderón aseguró el miércoles que la presencia del operativo de las fuerzas federales era contundente y había pleno dominio de Ciudad Mier.

Sin embargo, en un recorrido por este pueblo se pudo constatar que sigue luciendo desolado.

Las autoridades locales trabajan lo mínimo indispensable y con mucha vigilancia.

El Alcalde Iván Mancillas pidió apoyo militar para cuidar su integridad física y la de los funcionarios municipales.

El Palacio de Gobierno siempre está rodeado de soldados que custodian la entrada, las escaleras y hasta el despacho del Presidente Municipal.

Mancillas siempre argumenta estar muy ocupado y no da entrevistas.

Igualmente la plaza principal está custodiada por militares a bordo de camiones de redilas y vehículos pick ups.

Todas las entradas y salidas del Municipio tienen puntos de vigilancia militar, al igual que muchas de las calles.

Los marinos ya se retiraron de la ciudad, sólo arriban en operativos especiales o de inteligencia.

Las carreteras que convergen a Ciudad Mier, constató EL NORTE, son patrulladas por convoyes con un mínimo de cuatro vehículos militares, cada uno con alrededor de 10 elementos.

La garita del kilómetro 22 de la carretera Monterrey-Mier está convertida en un campamento militar, igualmente el punto de revisión fiscal y aduanero en los límites con Parás, Nuevo León.

Pero a pesar de la gran vigilancia, muchos de los habitantes de Ciudad Mier no salen de sus casas, y muchos otros que abandonaron la ciudad no han querido regresar.

Ciudad Mier no vive con la normalidad que tenía hace un año y ahora padece una constante tensión, sin empleos, sin gente, sin bancos, sin gasolineras y sin restaurantes.

"Yo ya quiero que regresen, sin gente no hay negocio, a veces no sacamos ni para los gastos", dice la dueña de una tienda de abarrotes de la zona centro.

"Sí hay un restaurante a la salida, pero abre de día nomás".

La dueña de una nevería dice que desde hace 10 meses las ventas bajaron considerablemente, y hay días en que vende 150 pesos, que apenas le alcanzan para surtir el negocio.

"Desde que empezaron las balaceras, hace como 10 meses, la gente ya no sale y muchos se fueron.

"Antes cerrábamos a las 12 de la noche entre semana, y los fines de semana hasta a las dos de la mañana, ahora para las seis (de la tarde) no hay nadie, mejor cierro", exclama.

El dueño de otra tienda de abarrotes dice que Ciudad Mier ha sido un pueblo sin ley en los últimos 10 meses, al extremo de que los pistoleros en guerra destrozaron teléfonos públicos, quemaron postes, dañaron el sistema de televisión por cable, robaron gasolineras y tiendas y provocaron el cierre de los bancos.

"Cómo quieren que regrese la gente si hay veces que no hay agua, mire, la tele tiene un mes que no funciona, desde la última balacera quemaron el cable", agrega.

"Los del banco (HSBC) mejor se fueron, porque no podían trabajar, dañaron el sistema (de fibra óptica) con el que trabajan y cerraron hace un mes, no hay trabajo por ninguna parte".

Las escuelas de educación primaria funcionan solamente en el turno matutino, pero las señoras entrevistadas en el exterior de la iglesia principal dicen que apenas van unos 11 niños por grupo.

Los pocos habitantes sostienen que los ranchos siguen abandonados, que apenas empiezan a ser visitados por sus dueños.

"Muchos traían su ganado en el monte y veía uno muchas vacas muertas en la carretera. Como voy a diario a (Guerrero) me daba cuenta, pobres animalitos, estaban a la buena de Dios, ya va a estar difícil que los ranchos vuelvan a la normalidad", dice una comerciante.

Pocos en albergue

El albergue de Miguel Alemán que acogía a ciudadanos de Mier desplazados de la narcoguerra ya está casi vacío.

"Hay 20 personas, pero la mayoría está a punto de irse y otros ya buscaron casa de renta o se van a ir a Mier. Dicen que ya está más seguro, que ya no ha habido problemas porque están los soldados", señala una empleada del albergue.

Las autoridades del DIF señalaron que en el lugar hay mucha ropa que fue donada y que la gente albergada no se llevó y ahora no saben qué hacer con ella.

Entrevistados hace una semana, algunos desplazados y refugiados en el municipio de Miguel Alemán rechazan regresar a sus casas por temor a que los federales sólo estén de forma temporal y que, tras su retiro, vuelvan las balaceras y el narcoterror.

Incluso algunos han decidido rentar casas o cuartos en Miguel Alemán y visitan los comercios y empresas en busca de un empleo que les permita seguir viviendo en este municipio.
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